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Centro de Transformación Global

Preparándonos juntos para un nuevo futuro




 
En nuestra época, tres obstáculos existenciales se destacan como barreras casi impasables que debemos superar para conectarnos con el futuro, cualquiera que ese futuro sea. Esos obstáculos son la gratificación inmediata, el cortoplacismo imperante y la desconexión de la naturaleza y de la comunidad.

En la sociedad actual, la inmediatez y la búsqueda de gratificación instantánea son obstáculos clave que nos impiden pensar a largo plazo. La cultura del "aquí y ahora" nos lleva a priorizar el bienestar inmediato y a menudo pasamos por alto las consecuencias éticas a largo plazo de nuestras acciones. Este enfoque en la satisfacción instantánea nos impide considerar las implicaciones éticas de nuestras decisiones para las generaciones futuras.

Por eso, debemos cultivar la paciencia y la reflexión. Debemos educarnos a nosotros mismos y a las generaciones jóvenes sobre la importancia de pensar más allá del presente. Fomentar la toma de decisiones informada y ética que considere las implicaciones a largo plazo.

Además, en muchos sistemas políticos y económicos prevalece un enfoque a corto plazo, donde las decisiones se toman con miras a los ciclos electorales o los resultados trimestrales. Este cortoplacismo limita la capacidad de abordar problemas éticos globales y a largo plazo, como el cambio climático y la desigualdad social.

Como respuesta, es necesario promover sistemas políticos y económicos que valoren y recompensen las decisiones éticas a largo plazo. Para eso se necesitarían incentivos fiscales para empresas sostenibles y reformas políticas que fomenten la visión a largo plazo, así como una educación cívica enfocada en la importancia de pensar éticamente más allá de los ciclos electorales. Todo ello parece imposible en este momento.

Y como numerosos expertos lo han señalado, nuestra desconexión cada vez mayor con la naturaleza y la comunidad ha debilitado nuestra empatía y sentido de responsabilidad hacia el futuro. Cuando perdemos contacto con la tierra y las comunidades locales, es más difícil comprender las consecuencias éticas de nuestras acciones en un contexto más amplio.

Pocas dudas caben de que debemos reconectarnos con la naturaleza y la comunidad es esencial. Fomentar la educación ambiental y comunitaria, así como promover prácticas sostenibles, puede ayudarnos a reconectar con nuestro entorno y a desarrollar una mayor empatía hacia las generaciones futuras.

El desafío crucial para nuestra sociedad actual es superar los obstáculos existenciales que nos impiden pensar a largo plazo de manera ética y conectarnos con el nuevo futuro.

Como alguna vez expresó Mahatma Gandhi: "El futuro depende de lo que hacemos en el presente". Y eso significa actuar desde hoy con responsabilidad ética para con las generaciones venideras, incluyendo aquellas generaciones que no llegaremos a ver.

 

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