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Centro de Transformación Global

Preparándonos juntos para un nuevo futuro




 
La perspectiva del filósofo Byung-Chul Han sobre la "crisis de la narrativa", expresada en su reciente libro con ese título, se refiere al hecho de que en nuestra época se desdibuja la línea entre la narración auténtica y la publicidad. Esa situación genera serias implicaciones para nuestra capacidad de imaginar y conectarnos con el futuro.

En primer lugar, cuando las narrativas se fusionan con la publicidad, existe el riesgo (de hecho, la casi seguridad) de que las historias pierdan su autenticidad. Las narrativas auténticas son cruciales para nuestra capacidad de imaginar futuros posibles y diferentes. Sin ellas, nuestra visión del futuro puede volverse homogénea y superficial, centrada más en los intereses comerciales que en las posibilidades humanas reales.

Además, como lo vemos y lo experimentamos a diario, la publicidad tiende a seguir fórmulas probadas que apelan a las masas, llevando a una falta de diversidad en las historias que se cuentan. Esta uniformidad en la “narrativa” limita nuestra capacidad de imaginar futuros alternativos y diversos, restringiendo nuestro pensamiento a lo que es comercialmente viable o popular.

Ciertamente, en una era donde la publicidad y la narrativa se entrelazan, se vuelve más difícil para las personas distinguir entre lo que es real y lo que es una construcción comercial. De esa manera, surge una comprensión distorsionada del mundo y de la realidad, dificultando la capacidad de las personas para planificar y prepararse para el futuro de manera efectiva.

Y dado que las narrativas influyen en la forma en que las personas ven el mundo y en la formación de sus valores y prioridades. si esas narrativas están dominadas por intereses comerciales, crean una visión del mundo que prioriza el consumo y el materialismo (ego-sistema) sobre valores como la sostenibilidad, la comunidad y el bienestar colectivo (eco-sistema).

Como consecuencia, una narrativa intrínsecamente vinculada a la publicidad promueve un pensamiento pasivo y acrítico que lleva a aceptar una ilusión como si fuese toda la realidad. En contrapartida, el futuro emergente, como lo describen el Dr. Otto Scharmer y otros pensadores, requiere un pensamiento crítico y reflexivo para imaginar y construir realidades alternativas.

Como bien lo señala Byung-Chul Han, la crisis de la narrativa limita nuestra capacidad de imaginar y conectarnos con futuros emergentes diversos, es decir, con posibilidades y oportunidades aún no exploradas. Dicho de otro modo, la crisis de la narrativa impide expandir nuestras consciencias y no hace creer que los límites de la narración son los límites de la realidad.

En definitiva, al perder su autenticidad y diversidad, nuestras historias nos “fuerzan” a conformarnos con un futuro predefinido por intereses comerciales, políticos y sociales, en lugar de crear un futuro moldeado por valores humanos más profundos y por una reflexión crítica sobre lo que realmente queremos ser y hacer como sociedad.

 

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